
Los especialistas pueden determinar la salud biológica de
biomas específicos por medio del comportamiento de las aves migratorias que lo
componen. Si una especie migratoria se ve en peligro grave de extinción,
podemos inferir que las condiciones del ambiente en que habitan han cambiado y
la están afectando negativamente, pues, como todo sistema natural presenta
relaciones intensamente conectadas e interdependientes, la pérdida parcial o
total de una especie en particular puede provocar impactos de gran
consideración sobre el resto de los especimenes.
Por todo esto, a partir del 9 de Mayo del año 2007, dos
tratados ambientales internacionales administrados por el Programa de las
Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) – el Acuerdo para la Conservación de las
Aves Acuáticas Migratorias de África y Eurasia (AEWA) y la Convención sobre
Especies Migratorias (CMS) – , normalizaron la iniciativa global de
conservación de aves migratorias y los hábitats en los que se desarrollan, bajo
el título de Día Mundial de las Aves Migratorias.
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