14 enero, 2012

Para poder casarse deben plantar un árbol


Todo aquel que vaya a casarse en Balikpapan (Indonesia) debe plantar un árbol. Lo dice una nueva Ley. Esto quizá puede parecer anecdótico, pero refleja una situación desesperada: Indonesia figura desde hace dos años en el Libro Guinness de los récord con una triste marca, ser el país con el ritmo más rápido de deforestación del mundo.
Esto es preocupante, pues Indonesia es también uno de los países mas diversos biológicamente del planeta: sólo ocupa el 1,3% de la superficie terrestre, pero en ella viven el 11% de las especies de plantas del mundo, el 10% de los mamíferos y el 16% de las especies de aves.
La tala de árboles ilegal en el bosque tropical de la provincia de Kalimantan provee al mundo gran cantidad de contrachapado, pasta de papel y aceite de palma. Y, lamentablemente, los árboles con los que no puede acabar la industria minera y la tala frecuentemente acaban consumidos por grandes incendios. Por eso, la ciudad de Balikpapan, en la isla de Borneo, ha decidido simplemente hacer una ley de reforestación, que los ciudadanos deben obedecer si quieren tener al día sus trámites legales.
Todos los que quieran casarse o solicitar un certificado de nacimiento deberán plantar un árbol”, ha indicado Syahrum Syah Setia, directora de la Agencia de Gestión de Impacto Medioambiental, según se ha publicado esta semana.
Las parejas en Indonesia necesitan una carta formal de recomendación de la oficina local, antes de que el Juzgado de Asuntos Religiosos procese su certificado de matrimonio. A partir de ahora, cuando la pareja solicite la carta, le pedirán entregar un semillero de árbol. “Es obligatorio que los que quieran casarse entreguen un semillero, o no les daremos la carta de recomendación”, ha indicado el portavoz del Gobierno de la ciudad, Samauna Rizal, según informan Antara Newswire y Jakarta Post. “Por ahora”, indica, “esta medida es considerada como un regalo de boda para el Gobierno”. Aparentemente, Balikpapan también planea requerir la plantación de árboles para otros procesos formales, y anima a los ciudadanos a convertirlo en una costumbre para las celebraciones de cumpleaños, circuncisiones, nacimientos de primogénitos y los aniversarios de bodas.

Por: Erin Snook

El museo más ecológico del mundo


El museo más verde del mundo es el edificio de la Academia de las Ciencias de California, una obra maestra de la arquitectura valorada en $500 millones, que nace como un organismo vivo del terreno donde se ubica y, a la vez, alardea con lo mejor de las innovaciones técnicas, materiales reciclados y diseño bioclimático.
En tan solo cinco meses desde su inauguración ha alcanzado un millón de visitantes.
El espacio es simplemente sorprendente. Captura la atención su “techo vivo” de 10.000 metros cuadrados que consiste en siete montículos poblados de pasto y de flores autóctonas.
Esta cubierta integra 60.000 paneles para capturar la luz solar y que reduce en un 15% el consumo de energía del edificio.
El techo favorece el ingreso y salida de aire frío y caliente desde la estructura hacia afuera y, viceversa por lo que no se requiere de aire acondicionado. Además, permite que el 90% de las oficinas interiores se iluminen con la luz del sol, lo que favorece la salud de sus trabajadores.
Por si fuera poco, el “techo viviente” sirve para recuperar unos 13 millones de litros de agua llovida al año, líquido que se usa en inodoros y para regar el jardín.
Dentro de las paredes hay miles de jeans viejos que aislan el sonido entre cada sala. Además, oasis de bosque tropical se combinan con exposiciones sobre el cambio climático en California y la evolución de las especies en Madagascar y en las islas Galápagos.
Por si fuera poco, los cristales de las ventanas del edificio permiten que los diferentes tonos de la luz pasen directamente y transformen las estancias conforme pasan las horas y también las estaciones. Estos cristales fueron fabricados con bajo contenido de hierro para evitar la tonalidad verdosa que este le da al vidrio.





2012, un año crucial para la construcción de un futuro sostenible


El año 2012 que ahora comienza ofrece oportunidades privilegiadas para hacer frente a los graves problemas socioambientales a los que nos enfrentamos. Problemas bien conocidos y estrechamente relacionados (destrucción de recursos esenciales, contaminación pluriforme y sin fronteras, cambio climático de gravísimas consecuencias o crecientes desequilibrios sociales inaceptables e insostenibles) sobre los que la comunidad científica viene llamando fundamentadamente la atención y que reclaman medidas para las que cada vez disponemos de menos tiempo.

Esto es lo que advertía hace escasas semanas la Agencia Internacional de la Energía (AIE) pocos días antes de iniciarse la convención del clima COP 17 en Durban: apenas tenemos cinco años para intentar amortiguar los efectos del cambio climático -con drásticas reducciones de las emisiones de CO2 y un decidido impulso de las energías renovables- y evitar así la pérdida de control del mismo con consecuencias catastróficas e irreversibles (www.iea.org/).

Pese a ello Durban constituyó un rotundo fracaso, posponiéndose una vez más la adopción de los acuerdos necesarios, debido a que muchos gobiernos, medios de difusión y buena parte de la ciudadanía, están centrando su atención exclusivamente en la crisis económica y en la búsqueda de beneficios a corto plazo, perdiendo de vista su vinculación a la grave degradación socioambiental. Y esto es lo que seguirá sucediendo, a menos que logremos crear un clima social que exija el final de estas políticas suicidas y la adopción de las medidas necesarias para sentar las bases de un futuro sostenible.

2012 ofrece una ocasión privilegiada para crear ese clima. En primer lugar porque en junio tendrá lugar la Cumbre de la Tierra “Rio + 20”, que Naciones Unidas convoca 20 años después de la primera Cumbre de la Tierra, con el objetivo de “asegurar un compromiso político renovado para el Desarrollo Sustentable” (http://www.rio20.info/2012/), abordando cuestiones como el impulso de una economía verde capaz de generar millones de empleos y de contribuir a la protección del medio y a la erradicación de la pobreza.

Y en segundo lugar porque 2012 ha sido declarado Año Internacional de la Energía Sostenible para todos, “una valiosa oportunidad para profundizar la toma de conciencia sobre la importancia de incrementar el acceso sostenible a la energía, la eficiencia energética y la energía renovable en el ámbito local, nacional, regional e internacional”, dado que “Los servicios energéticos tienen un profundo efecto en la productividad, la salud, la educación, el cambio climático, la seguridad alimentaria e hídrica y los servicios de comunicación”. Como vemos, se trata de dos iniciativas convergentes para la construcción de un futuro sostenible.